Pontevedra,3 de febrero de 2008
Me encanta la fotografía. Aunque mi verdadera pasión es dibujar, la cámara expresa cosas que mis manos no pueden, así como una foto es incapaz de mostrar el mundo que yo invento con un lápiz.

Mis cámaras fueron estropeándose, así que ahora sólo utilizo el móvil. La calidad es horrible, y no hay forma humana de hacer bien ciertas fotos sin el flash u otras ventajas de los aparatos convencionales, pero me las apaño.

No suelo hacer fotos convencionales. Normalmente no digo :"venga,arrimaos un poco más y sonreíd ".Busco el instante fugaz en el que piensas que sorisa poner para la foto, el momento en el que la sombra está más definida, el segundo en el que la luz del sol cambia el color de ese objeto y lo cambia, el minuto en el que esa mirada aún está perdida, eso que hace que algo cotidiano adquiera un nuevo significado.

¿Porqué estoy contando todo esto? Pues bien, como muy acertadamente se encargó de recordarme David, no me estoy centrando en lo que debería ser la base de este blog, es decir, la comunicación.

El Grupo Escombros comunica (aún existe).Juega con el significado que puede tener algo roto, un deshecho en el que en otra situación ni siquiera nos fijaríamos, pero que gracias a ellos tiene importancia e intenta reflejar un mensaje.

Julian Beever comunica. Además de lo que muestren sus dibujos, y dejando aparte los comerciales, hace que nos planteemos dudas sobre si lo que vemos es o no real. No es una técnica novedosa ni mucho menos, pero sí poco conocida, y además, se realiza en la calle, lo que siempre ayuda a su difusión. Cambia las reglas del juego, cambia las perspectivas, nos hace pensar si las cosas sólo tienen un punto de vista correcto, y si esa visión es la nuestra o debemos cambiar de posición para entenderlas.

En mi opinión,eso es el verdadero arte. Aquello que no te dice cómo y porqué son así las cosas, sino que debe ser el espectador el que encuentre (o no) la respuesta a esas preguntas, el que al ver la obra en cuestión se cuestione conceptos y reaccione.

No me considero una artista,ni mucho menos. Aún tengo muchísimo que aprender, que evolucionar, que cambiar en mi forma de crear. Tampoco soy una comunicadora. Pero sé que cuando llegue a ser una de las dos cosas, podré ser la otra, porque todo arte comunica, y la comunicación es un arte.